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viernes, 7 de febrero de 2025

¿Puede el correísmo volver al poder en Ecuador?

 miercoles, 5 de febrero de 2025 - Video YouTube

Entrevista a Gabriela Rivadeneira . Elecciones 2025

¿Cuáles son las diferencias entre las propuestas tienen para Ecuador Daniel Noboa y Luisa González? ¿Hay riesgo de fraude? ¿Porqué no se llegó a una unidad con el movimiento indígena para enfrentar al candidato oficialista? A días de las elecciones presidenciales, la ex presidenta de la Asamblea Nacional de Ecuador, Gabriela Rivadeneira, analiza el escenario electoral, explica la crisis que atraviesa su país y asegura que Ecuador se transformó en el territorio con mayor violencia en todo el continente. 
Elecciones el domingo 9 de febrero de 2025.

viernes, 22 de noviembre de 2024

Daniel Noboa enfrenta también una crisis política

miercoles, 13 de noviembre de 2024 - ESTRATEGIA.la - CLAE (Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico) 

Por: Eloy Osvaldo Proaño



El gobierno de Ecuador, en medio de una crisis energética, social y de seguridad, designó a la ministra de Planificación, Sariha Moya, como vicepresidenta interina en medio de una crisis política por la suspensión por cinco meses de la titular del cargo, Verónica Abad, enfrentada al mandatario ultraderechista Daniel Noboa.
La designación de Moya tuvo lugar horas después de que Abad, desde Turquía, tildara de «grosera violación a la Constitución y a las leyes» el sumario administrativo que le abrió el ministerio de Trabajo ecuatoriano. Leer más

lunes, 24 de mayo de 2021

Guillermo Lasso y el complejo de superioridad

Por Alfredo Serrano Mansilla (*)    Página12   -   24/05/2021

Imagen EFE

Si un equipo de fútbol gana en una tanda de penales en una final, será el campeón. Sin embargo, jamás podrá presumir que ganó por goleada. 

viernes, 16 de abril de 2021

¿Por qué no ganó Andrés Arauz?

Por Oscar Laborde         Página 12   - 16/04/2021



Las elecciones del último domingo en Ecuador terminaron con un duro golpe al proyecto de la Revolución Ciudadana, el más duro de las últimos años.  En este caso, la derrota no fue por la “traición” de Lenín Moreno, sino por una mayoría que por primera vez en una elección presidencial decidió no respaldar la propuesta del expresidente Rafael Correa. Como en cualquier elección no hay una sola causa para explicar un resultado, sino múltiples y se pueden agrupar en tres: la persecución que se vivió en los últimos años, los aciertos de la derecha y los errores de la campaña de Andrés Arauz.

En Ecuador se vivió una campaña organizada, constante y amplificada internacionalmente desde los medios de comunicación sobre la supuesta “corrupción” del gobierno anterior y que sirvió de prólogo, como en Brasil y Argentina, a las decisiones judiciales, que cual sicariato de toga y código, terminarían con gran parte de la dirigencia de Alianza País, detenida, proscripta, perseguida o exiliada. En mi opinión esto fue la causa principal, aunque como se dijo no la única, de lo sucedido el domingo pasado.

En segundo lugar hay que mencionar los aciertos de la derecha. El principal fue representar al “anticorreísmo” que es una expresión política difusa y que encontró en Guillermo Lasso a su mejor exponente. El “anticorreísmo” excede los límites de la derecha tradicional, que se podría cuantificar en el 20% obtenido en la primera vuelta. La elección fue similar a la de Argentina en 2015 cuando una mayoría votó conscientemente por un proyecto neoliberal, en este caso encarnado por Mauricio Macri, para sacar del gobierno al kirchnerismo. En Ecuador se operó una lógica similar, donde una mayoría votó por Lasso para impedir el retorno del correísmo al poder. 

Por último, los errores propios: prácticamente sin experiencia política y como un candidato creado en la campaña, Andrés Arauz hizo una buena elección, sobre todo expresando en votos el buen recuerdo que tiene una parte de la población de la buena gestión del gobierno de Correa. Pero su grupo político no acertó en la construcción de mayores alianzas, sobre todo, con el movimiento indígena: las expresiones de apoyo que vinieron de este sector fueron mínimas y fragmentarias. Tampoco se tuvo una propuesta, ni de acuerdos ni en el discurso para quienes habían  votado por la Izquierda Democrática, que había obtenido un 16 % en la primera vuelta. Además, y por momentos, fue claro que quien hablaba por detrás de Arauz era el propio Correa, por lo que fue difícil sumar al “correísmo desencantado” o a quienes buscaban “caras nuevas”, no pudiendo salir del eje propuesto por la derecha de correísmo vs anticorreísmo La exagerada presencia en campaña del expresidente muchas veces facilitaba ese eje de debate. Y no se pudo instalar la verdadera dicotomía que es modelo neoliberal y sus nefastas consecuencias vs modelo popular. 

Le queda al movimiento popular elaborar el balance de esta experiencia. Creo que se ratifica la idea de que nuestra región está en disputa, y de que no se transcurre en un único sentido. Habrá éxitos de la derecha y logros de las propuestas progresistas. A veces tenemos la tentación de sacar conclusiones de tendencias ante cada elección, pero creo que hay que comprender que para imponerse el movimiento popular debe pensar que la derecha va a concurrir unida, y que para tener posibilidad de lograr éxitos electorales debe constituirse la unidad, que es reunir a los que piensan de manera similar y buscar la amplitud que es juntarse con los que no piensan en todo igual. Habrá que confluir con lo diverso para enfrentar a lo antagónico que es la derecha y su modelo neoliberal.

Oscar Laborde es presidente del Observatorio de la Democracia del Parlasur

lunes, 12 de abril de 2021

El banquero Lasso venció al correísta Arauz

Por Marco Teruggi   (desde Quito)      Página 12   -  13/4/2021

El candidato de la derecha obtuvo 52.51% de los votos contra 47.49% de su rival progresista, un resultado que no anticiparon las encuestadoras. 


Guillermo Lasso ganó las elecciones presidenciales frente a Andrés Arauz en Ecuador. Obtuvo 52.51% de los votos contra 47.49% con 93.29% de actas válidas del total de 97.60% escrutadas. Los resultados fueron entregados en tempranas horas de la noche del domingo de elecciones por el Consejo Nacional Electoral (CNE), luego de una jornada que se desarrolló a lo largo del país entre las siete de la mañana y las cinco de la tarde.

viernes, 9 de abril de 2021

Andrés Arauz: “Intentan poner en riesgo el proceso electoral”

Por Marco Teruggi    (desde Quito)      Página 12    -    03 de abril de 2021

Imagen: AFP
Diálogo de Página12 con el candidato presidencial de Ecuador, quien alerta sobre la posibilidad de juego sucio el once de abril.


El presidente Lenín Moreno decretó treinta días de estado de excepción en las principales provincias, lo que prohíbe actos y reclamos. El candidato de la revolución ciudadana da una "alerta al mundo".




“La democracia de Ecuador está nuevamente en peligro”, afirma en diálogo con Página12 Andrés Arauz, candidato presidencial en Ecuador, a días del ballottage que lo enfrentará con Guillermo Lasso el domingo 11 de abril. Su “alerta al mundo”, como la define, ocurre luego de que el presidente Lenín Moreno decretara el jueves por la noche el estado de excepción por treinta días en las ocho principales provincias del país.


La preocupación tiene fundamentos: “Existen ya rumores de que hay intenciones de manipular las elecciones, está en riesgo el proceso electoral”, afirma Arauz. Esta nueva alerta, a puerta de la contienda, forma parte de un “proceso electoral lleno de amenazas, de lawfare en contra de nuestra participación, desde el momento mismo de la inscripción, cuando decretaron la inexistencia de nuestro partido, tuvimos que aliarnos con otro partido”. “La medida le da facultades excepcionales a Moreno, lo cual se cruza con la fecha de la elección y evidentemente genera un conflicto de competencias en lo que será el proceso electoral”, explica Arauz. El estado de excepción prohíbe “la realización de todos los eventos de afluencia y congregación masiva”, y dispone el despliegue de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas “en el restablecimiento del orden público”.

Con esta medida “el presidente de la República podría modificar los protocolos del proceso electoral cuando la función electoral es una función independiente, y nos genera motivos de preocupación que pudiera manipularse el proceso y el resultado, más aún si es que el proceso es manipulado y requiere movilización ciudadana el mismo 11 o los días subsecuentes, el estado de excepción imposibilitaría en teoría la posibilidad de que los ciudadanos se movilicen en defensa de sus derechos democráticos”.

El mismo proceso estuvo amenazado, como ocurrió cuando el triunfo de Arauz parecía que sería en una sola vuelta, el siete de febrero, y ocurrieron entonces “serias amenazas de posponer” la fecha. La posibilidad ahora de una postergación, ante la situación del estado de excepción, “no es imposible”, afirma. “Espero que las autoridades electorales actúen con racionalidad y pleno respeto a la democracia, el pueblo ecuatoriano no está en condiciones de aguantar una prolongación del período presidencial de Lenin Moreno”.

La crisis y las campañas

Ecuador está en crisis. Arauz ha recorrido el país durante la campaña: “me ha permitido reconectarme con cada uno de los territorios, sus vocaciones productivas, sus problemáticas en materia de salud, de servicios, su necesidad de políticas públicas y desarrollo institucional, y también la desesperación, la angustia y dolor de los ecuatorianos que están sufriendo, hay un sentimiento generalizado de abandono, una indignación por la negligencia del gobierno ante el manejo de la pandemia y de la crisis económica”.

Su campaña se ha desplegado por las diferentes regiones del país, la costa, la sierra y la amazonía, y las imágenes de cercanía entre Arauz y las personas han sido constantes en cada sitio. “Este recorrido me compromete aún más y con cada vez mayor contundencia, firmeza, a dar todo de mi parte para poder devolver la dignidad a las familias ecuatorianas”, afirma.

Arauz enfrenta, en simultáneo, una campaña sucia llevada adelante por Lasso y su asesor, Jaime Durán Barba, con la utilización de trolls en redes sociales, el pago a migrantes venezolanos para que realicen campaña en su contra, o acusaciones sobre sus años de trabajo en el Estado.

“Es una señal de desesperación por la brecha y la distancia que existe entre el candidato Lasso y mi persona”, sostiene. “Esta campaña sucia ha sido vil, cínica, ha buscado el asesinato del personaje, confundiendo a la ciudadanía respecto a mi trayectoria de servicio al país, y metiéndose con lo más íntimo que tenemos cada uno de nosotros, que es nuestra vida familiar”.

La campaña sucia no se ha limitado al equipo de Lasso, sino a instituciones, como la Fiscalía General, que, articulada a la Fiscalía colombiana y la Revista Semana, construyeron la acusación falsa de un financiamiento que habría recibido Arauz por parte del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia. “Decían que me había reunido con un delegado del ELN en febrero del 2020, yo no era ni candidato en esa época, estaba estudiando en México, no vivía en el Ecuador, lo cual demuestra claramente que la información es falsa”.

Algo similar ocurrió desde Argentina, donde Clarín publicó la información falsa afirmando que Arauz se había aplicado la vacuna Sputnik V en su visita en Buenos Aires, un hecho imposible: el candidato estuvo en Argentina hasta el 5 de diciembre y la vacuna llegó el día 24, y el 19 de ese mismo resultó positivo en el test de coronavirus. Clarín sabía estos hechos, pero el titular fue que Arauz se había vacunado.

“Nunca llegaron a comprobar nada, jamás contrastaron eso con mi versión, nunca me llamaron a pedir mi criterio, y a través de esa noticia en Argentina, que fue replicada por medios ecuatorianos, se ha querido instalar una narrativa en la que yo me había vacunado. Eso se llama psicología proyectiva, y son los amigos de Lasso, incluyendo personal de jerarquía del Banco de Guayaquil -que fue presidido durante años por Lasso- quienes fueron los vacunados en la lista de privilegiados del gobierno de Lenin Moreno”.

Ante eso el candidato presentó, a través del abogado Eduardo Barcesat, “unas acciones ante el diario Clarín para que se corrija este hecho y se preserve mi buen nombre, el ministerio de Salud de Argentina ya emitió una declaración hace varias semanas, desmintiendo el hecho de que me haya vacunado”.

El plan de gobierno

Moreno busca llevar adelante las últimas privatizaciones antes de dejar el gobierno el 24 de mayo: pozos petroleros, la Corporación Nacional de Telecomunicaciones, el espacio radioeléctrico, el Banco del Pacífico, o la refinería de Esmeraldas. “La acción más peligrosa de todas es la que implica la privatización del Banco Central del Ecuador (BCE), se privatiza la gobernanza del BCE, es decir quién manda, Moreno quiere él designar a delegados que duren cinco años en el cargo antes de irse, se privatiza las reservas del BCE, y se privatiza la regulación a las tasas de interés y a las comisiones del sistema financiero privado”.

El intento de privatización del BCE, cuya ley se encuentra actualmente en la Asamblea Nacional, forma parte del proyecto de la banca, del capital financiero -sector al cual pertenece Lasso- quien más se ha beneficiado en Ecuador en los años de Moreno. Esa política es impulsada, a su vez, por el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo con el cual Arauz se reunió en Washington antes de la primera vuelta, luego de haberse reunido con Wall Street en Nueva York.

En la reunión con el FMI Arauz explicó “que en el contexto de la pandemia no se puede impulsar un ajuste fiscal agresivo, explicamos que hay que preservar la liquidez en dólares dentro de la economía ecuatoriana, explicamos nuestro modelo de inversión pública y de desarrollo sostenible para los próximos años, y ante todo eso quisiera decir que reaccionaron favorablemente”.“Hemos insistido de cualquier reforma legal condicionada por un acuerdo con el FMI debe apegarse estrictamente a nuestra Constitución, y en la Constitución el BCE es público y es parte de la función ejecutiva, no tiene independencia, no es otra función, no es otro poder del Estado, no puede ser privatizado”.

El candidato de la revolución ciudadana, al asumir, enfrentará un cuadro de crisis sanitaria y económica. “Tenemos prioridades fundamentales, y es atender las emergencias sanitaria, educativa, económica, todo este año nos dedicaremos a atender esas emergencias, vacunación universal, restablecimiento del sistema de salud pública, retorno de los chicos a las clases, dotación de la vacuna a los docentes, internet como derecho humano, dotación de equipos de hardware para que los niños puedan seguir estudiando”, afirma.

El plan de gobierno deberá enfrentar la crisis profunda, ante lo cual, explica, llevará adelante medidas como otorgar mil dólares a un millón de familias en la primera semana, “una política de crédito y de pago de deuda social, incluyendo el pago de las deudas a los gobiernos locales para que reactiven la economía desde la obra pública”, y un plan masivo de vacunación.

“Una vez desplegada esa recuperación pasaremos a recuperar la institucionalidad democrática de nuestro país, que ha sido víctima de una grosera manipulación, y a la vez recuperar el modelo de desarrollo vinculado al desarrollo productivo, agrícola, de la construcción a partir de la obra pública, de la vivienda, y de los servicios públicos”, afirma.

La perspectiva de Arauz es latinoamericana. “Mi política apunta decidida y frontalmente hacia la integración”, sostiene. En sus meses de campaña ha tenido encuentros con, por ejemplo, Evo Morales, Alberto Fernández, o Pepe Mujica “Con los liderazgos de la región vamos a tener una relación muy dinámica y permanente que rememore y recobre esa época de integración latinoamericana que vivimos a inicio de este siglo”. Esa será su prioridad, explica, en materia de política exterior, “junto con la justicia ecológica internacional”.

Por el momento, la atención urgente está puesta en el desarrollo de los comicios del próximo 11 de abril, que se encuentran bajo peligro debido al estado de excepción, en un marco político en el cual ya ocurrieron numerosas irregularidades y obstáculos contra la candidatura de Arauz. “Aspiramos a que se respete la democracia en Ecuador y que la voluntad del pueblo ecuatoriano sea contundente a favor de recuperar la patria, el futuro y su dignidad”, concluye.

domingo, 2 de junio de 2019

La Revolución Ciudadana del Ecuador: alcances y limitaciones

Por Ricardo Patiño Aroca y Galo Mora Witt

LA SORPRESA DEL AÑO 2006
El año 2006, tras años de ignominia y entreguismo, un emblema izó la ilusión del pueblo ecuatoriano: nació la Revolución Ciudadana, para enfrentar el oprobio que la partidocracia, trust político que con sus taras aristocráticas, con la fusión de los capitales financiero, bancario, mediático, y su dominio absoluto sobre las instituciones de control y de administración de justicia, había devastado la moral y la quimera de cualquier transformación.

lunes, 27 de mayo de 2019

LA PERVERSIDAD POLÍTICA

Por Jose Ariza (Psicólogos y Psicólogas por el Socialismo)


¿Qué es la perversidad? Parafraseando a Aristóteles: “ es la actitud sonreída, motivada por intereses mezquinos, de ocasionar daño a otros, utilizando todas sus argucias, inteligencia y marrullería”.

miércoles, 20 de febrero de 2019

CARTA POR LA PAZ

Coordinadora Nacional por la paz, la soberanía y la no injerencia, Ecuador

miércoles, 4 de abril de 2018

Lula de Silva conversa con Correa

Lula da Silva a Correa: “La élite de América Latina no quiere democracia”

En esta nueva edición de ‘Conversando con Correa’, el expresidente de Ecuador dialoga con Lula da Silva, expresidente progresista de Brasil y líder del Partido de los Trabajadores. La conversación entre ambos profundiza en las dificultades históricas y políticas que han afectado a América Latina –en especial en su relación con EE.UU.– y en su necesidad de seguir luchando para mantener la dignidad social frente a cualquier intento de sometimiento.

Este encuentro entre Luiz Inácio Lula da Silva y Rafael Correa es también el encuentro entre dos expresidentes latinoamericanos progresistas, lo cual propicia, ciertamente, una lectura compartida del presente político basada en la experiencia directa de los problemas políticos de la región.

jueves, 22 de febrero de 2018

“América latina está sufriendo una trampa”

18 de febrero de 2018 - Página/12

REPORTAJE al economista ecuatoriano Pedro Páez Pérez
Referente del pensamiento económico heterodoxo latinoamericano y actual superintendente de Control de Poder de Mercado de Ecuador, Pedro Páez Pérez reclama que es indispensable un proceso científico de descolonización de las concepciones económicas predominantes en la región, señalando que ese cambio se tiene que producir no solamente en el plano teórico sino también en el plano operativo.




Por Natalia Aruguete






Pedro Páez Pérez, superintendente de Control de Poder de Mercado
de Ecuador.                                               Imagen: Arnaldo Pampillon
Desde que Lenin Moreno asumió la Presidencia del Ecuador en mayo del año pasado, la continuidad de la Revolución Ciudadana parece haberse interrumpido de la mano de una política de austeridad. Con el referéndum y la consulta popular como telón de fondo, Ecuador enfrenta actualmente dificultades macro y microeconómicas. En su visita a Buenos Aires invitado por el Centro Cultural de la Cooperación (CCC), Pedro Páez Pérez dialogó con Cash. Ex funcionario de Rafael Correa y actual Superintendente de Control de Poder de Mercado,  analizó el combo restricción externa, deuda pública y recesión económica.

lunes, 5 de febrero de 2018

Ocho meses de gobierno de Lenín Moreno

26 enero, 2018
Ecuador – Breve relato de una revolución traicionada: Ocho meses de gobierno de Lenín Moreno  - (Nodal Noticias)

Por Virgilio Hernández E (*)


Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.
Hace menos de un año en Ecuador se libraba una de las batallas electorales más significativas de la región, de hecho algunos de los analistas del “establishment” pronosticaban la derrota de la Revolución Ciudadana y con ello un golpe definitivo al ciclo progresista que había vivido América Latina en los últimos años.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Rafael Correa - Ültima visita a la Argentina como presidente del Ecuador.

17 de mayo de 2017
Rafael Correa vino a la Argentina para recibir un doctorado honoris causa otorgado por la Universidad de Quilmes.
Luego de la ceremonia dio una clase magistral.

Página/12  -  18 de mayo de 2017
A DÍAS DE DEJAR LA PRESIDENCIA, RAFAEL CORREA VISITÓ AYER ARGENTINA Y SE REUNIÓ CON CRISTINA KIRCHNER
Con CFK para la última foto fuera de Ecuador
El ecuatoriano vino al país para recibir un doctorado honoris causa de la Universidad de Quilmes. También estuvo con Michetti.
Por Nicolás Lantos
Correa visitó a CFK en su departamento de Recoleta, donde
dialogaron durante más de una hora.
En su último viaje como presidente de Ecuador, Rafael Correa estuvo ayer la Argentina, donde visitó a Cristina Fernández de Kirchner, recibió un doctorado honoris causa de la Universidad de Quilmes y mantuvo una breve bilateral con Gabriela Michetti, que se encuentra a cargo del Poder Ejecutivo durante la ausencia de Mauricio Macri (ver aparte). El mandatario ecuatoriano dejará la presidencia de su país el miércoles que viene, cuando le ceda el poder a su ex vice Lenin Moreno Lasso, y haber elegido la Ciudad de Buenos Aires y una foto con CFK para cerrar esta etapa en el exterior es una clara señal sobre la puja política entre izquierda y derecha que atraviesa todo Sudamérica.
La cita entre Fernández de Kirchner y Correa tuvo lugar en el departamento porteño de la ex presidenta, en el barrio de Recoleta, y se trató de un “un encuentro privado” entre “dos viejos amigos” que “no se veían hace bastante”. Aunque en un primer momento estaba previsto que se vieran en el Instituto Patria, finalmente se optó por la residencia para destacar el carácter informal del encuentro. Hubo un par de fotos para testificar la reunión, que se extendió durante más de una hora, pero ambos evitaron hacer declaraciones a la prensa. 
Desde el entorno de CFK destacaron que, entre otros temas, ambos celebraron el triunfo de Moreno Lasso en los comicios del mes pasado, y analizaron ese resultado como una buena noticia en un contexto complicado para el progresismo en la región. También hablaron del futuro político de Argentina, de Ecuador y de todo el continente, con especial atención a lo que sucede en Venezuela y en Brasil, donde hay novedades a cada hora. El futuro político y personal de los dos también estuvo sobre la mesa.
La relación entre ambos se remonta a 2007, año en que los dos asumieron la presidencia de sus respectivos países. Desde entonces, compartieron cumbres de organismos regionales en las que generalmente funcionaban en tándem junto a otros mandatarios afines, como el boliviano Evo Morales, el venezolano Hugo Chávez y los brasileños Lula da Silva y Dilma Rousseff. La última vez que estuvieron juntos fue en septiembre del año pasado, cuando CFK fue invitada a Ecuador para recibir una condecoración parlamentaria.
Antes de reunirse con Fernández de Kirchner, Correa había participado de una ceremonia en la Universidad de Quilmes, donde se le otorgó un doctorado honoris causa, motivo formal de su viaje. Allí, en un gesto atípico, luego de agradecer el reconocimiento, dio en lugar de su discurso lo que definió como “una conferencia magistral sobre la economía del desarrollo”. En el auditorio lo escucharon, entre otros, el ex ministro Axel Kicillof, el ex titular de la AFI Oscar Parrilli y el cantante León Gieco.
“No puede existir justicia social sin supremacía del talento humano sobre el capital. Para hablar de desarrollo hay que discutir sobre poder, primero está lo político y luego viene lo técnico”, dijo Correa durante su exposición, que duró algo más de una hora. “Cualquier proceso de cambio en América latina tiene que empezar por hablar de la distribución. Ese es el gran problema de la región: la desigualdad. Aquí tenemos ricos más ricos que en Suiza y pobres más pobres que en África”, agregó.
Además, aseguró que es necesario desarrollar “sociedades con mercados” y “no sociedades de mercado” en las que “la vida, la persona, y la propia sociedad sean una mercancía más”. Para el ecuatoriano, “el mercado es un gran siervo, pero un pésimo amo” y por eso “la salida del subdesarrollo” debe brindarla “hombres políticos” y no de “la técnica” porque “es diferente la lógica empresarial a la de un estadista”, dijo.
“Hay una ola de nuevos mandatarios que salen del mundo de las empresas, acompañados por ONG’s que se creen fieles representantes de la sociedad civil, ellos son los que vendieron esta idea de que la política es corrupta, y que por lo tanto, son la única alternativa”, agregó Correa, completando un diagnóstico que se ajusta a la situación argentina. Además, sostuvo que “no hay teoría alguna que establezca el vínculo comprobable entre gasto público y tamaño del Estado”.
En ese sentido, exhibiendo datos de todo el continente dijo que, tras diez años de su gobierno, Ecuador es uno de los tres países más equitativos de la región. “Antes mandaban los banqueros, los acreedores y las burocracias internacionales. Hoy es el pueblo el que manda”, remató. Después de terminar su conferencia, Gieco subió al escenario y interpretó dos canciones, “La Cigarra” y “Sólo le pido a Dios”, esta a última en un improvisado dúo con el mandatario.
Correa además agradeció por la distinción universitaria, la número dieciséis que acumula y la segunda en este país, donde ya había sido homenajeado por la Universidad de Buenos Aires. La lista de personalidades que recibieron el doctorado honoris causa de la UNQ incluye al presidente boliviano Evo Morales; los ex mandatarios argentinos Héctor Cámpora, Raúl Alfonsín y Cristina Fernández de Kirchner; la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto y el poeta y periodista Juan Gelman, entre otros.
Sobre UNASUR y Venezuela
En el marco de su visita a la Argentina, Rafael Correa fue recibido en la Casa Rosada por la vicepresidenta en ejercicio del Poder Ejecutivo, Gabriela Michetti, con quien habló sobre la crisis política en Venezuela y el traspaso de la presidencia pro témpore del bloque regional Unasur. En declaraciones a periodistas acreditados en la Casa Rosada, el ecuatoriano manifestó “preocupación por la crisis en Venezuela” y sostuvo que la situación en ese país “debe resolverse por medio del diálogo y por las vías democráticas, por medio de elecciones”. Consultado sobre si coincide con el presidente Mauricio Macri, que denunció que en Venezuela gobierna una “dictadura”, Correa respondió: “Respeto las opiniones, pero no las comparto en este caso. Creo que Venezuela es una democracia, donde hay muchos brotes de violencia que han venido por parte de grupos identificados de la oposición”. En otro orden de cosas, el ecuatoriano dijo tener “muy buena relación con Mauricio y con Gabi”. Luego del encuentro, Michetti aseguró que Correa le dijo que “no tiene inconveniente en apoyar la candidatura” de José Octavio Bordón para convertirse en secretario General de Unasur, presentada por Macri ante el organismo regional.

lunes, 10 de abril de 2017

Ecuador: el pueblo dijo ni un paso atrás

3.4.2017

(Por Atilio A. Boron)  La victoria obtenida por Alianza País en el balotaje del 2 de Abril confirma que el pueblo ecuatoriano supo discernir lo que estaba en juego: la continuidad de un gobierno que marcó un antes y un después en la historia contemporánea del Ecuador o el suicida salto al vacío,  emulando la tragedia argentina. Lenin Moreno y Jorge Glas representan la consolidación de los avances logrados en numerosos campos de la vida social durante diez años bajo el liderazgo de Rafael Correa; su adversario, Guillermo Lasso, personificaba el retorno de la alianza social que tradicionalmente había gobernado al Ecuador con las desastrosas consecuencias por todos conocidas. Un país con grandes mayorías nacionales secularmente sumidas en la pobreza, con índices de desigualdad y exclusión económica, social y cultural aberrantes. Una nación víctima de la insaciable voracidad de banqueros y latifundistas que saqueaban impunemente a una población que tenían como rehén y que, en su desenfreno, provocaron la megacrisis económica y financiera de 1999. En un alarde de falsificación de los hecho históricos a esa tremenda crisis la denominaron, amablemente, “feriado bancario”, a pesar de que en su vorágine acabó con la moneda ecuatoriana, que fue reemplazada por el dólar estadounidense, y provocó la estampida de unos dos millones de ecuatorianos que huyeron al exterior para ponerse a salvo de la hecatombe.
Lenin Moreno y Jorge Glas
         Son varios los factores que explican este alentador resultado, para Ecuador y para toda América Latina. Uno: los traumáticos recuerdos del 1999 y el descaro con que los agentes sociales y las fuerzas políticas de aquella crisis –antes que nadie Guillermo Lasso- proponían la adopción de las mismas políticas que la habían originado. La candidatura de la derecha manifestó que ampliaría los márgenes de autonomía de las fuerzas del mercado, reduciría el gasto público, privatizaría la salud y la educación, bajaría los impuestos y acabaría con la hidra de siete cabezas del supuesto “populismo económico”. La política social sería recortada porque sin decir cómo, Lasso aseguraba que crearía un millón de nuevos empleos en cuatro años, pero se cuidó muy bien de notarizar esta promesa en el programa de gobierno que, tal como lo prescribe la legislación electoral, inscribió ante un escribano público. En el terreno internacional, Lasso declaró que cerraría la sede de la UNASUR, entregaría a Julian Assange a las autoridades británicas y se alejaría de todos los acuerdos y organismos regionales como la UNASUR, la CELAC y el ALBA.
Presidente Correa
Dos, el intenso trabajo de campaña hecho por el binomio Moreno-Glas, que le permitió establecer un profundo vínculo con la base social del correísmo y de llevar a cabo, de nueva cuenta, una extenuante recorrida por las 24 provincias del país, afianzando una presencia territorial y organizacional cuyos réditos fueron evidentes a la hora de abrir las urnas. Otro factor explicativo, el tercero, fue el apoyo de Correa  y su denodado esfuerzo por apuntalar con una vertiginosa dinámica gubernamental, la campaña de la fórmula oficialista. Si algo hacía falta para ratificar el carácter excepcional de su liderazgo era esto: una victoria inédita en la historia ecuatoriana porque nunca antes un gobierno se había re-elegido al cambiar la candidatura presidencial. En línea con esto hay que recordar que en la primera vuelta Alianza País había obtenido la mayoría absoluta de los diputados a la Asamblea Nacional y que un 55 por ciento de la ciudadanía votó a favor de la propuesta del gobierno de prohibir que los altos funcionarios y gobernantes pudieran tener sus dineros invertidos en paraísos fiscales. En otras palabras, apoyo interno en lo institucional y en el plano de la sociedad civil no le faltará al nuevo presidente.
Campesino votando
         En los días previos predominaba en los ambientes de la Alianza País una profunda preocupación. Las encuestas no estaban arrojando los resultados que se esperaba y ponían en cuestión el entusiasmo militante con que Moreno y Glas eran recibidos en todo el país. La campaña de terrorismo mediático fue de tal magnitud y bajeza moral, y este es el tercer factor que hay que tomar en cuento, que hizo que el votante aliancista temiese manifestarse ante las preguntas de los encuestadores. Las acusaciones lanzadas en contra de Correa y Glas eran tan tremendas como carentes por completo de sustancia. Lo significativo del caso es que la derecha acusaba en los medios pero se abstenía de hacer una denuncia en los tribunales. Como dijo uno de los observadores en la reunión con la gente de CREO-SUMA: “no queremos chismes, aporten datos concretos”. Nunca lo hicieron. Pero, abrumada e intimada por esta artillería mediática (que contó con la activa colaboración de algunos “dizque periodistas” argentinos, en realidad agentes de propaganda al servicio de las peores causas) y por las veladas amenazas de los profetas de la restauración una parte significativa de los encuestados se definían como “indecisos” cuando en realidad no lo estaban. La verdad salió a la luz a partir del escrutinio.
         En una nota anterior decíamos que esta elección sería la “batalla de Stalingrado”, porque de su desenlace dependería el futuro del Ecuador y de América Latina. Una derrota daría pábulos a la derecha regional y aceleraría la modificación regresiva del mapa sociopolítico sudamericano, fortaleciendo a los tambaleantes gobiernos de Argentina y Brasil, protagonistas fundamentales del actual retroceso político, y refutando la tesis de algunos analistas agoreros que se apresuraron a decretar el “fin del ciclo progresista” mientras el finado seguía respirando. La victoria de Alianza País confirma que la lucha continúa, que los traspiés experimentados en fechas recientes son sólo eso, que el viejo topo de la historia continúa su labor y que aquí, en la mitad del mundo, un pueblo consciente tomó el futuro en sus manos y dijo “ni un paso atrás”. Como lo afirmara Correa, hicimos mucho pero queda mucho más por hacer. Haber ganado esta batalla crucial es  una gran noticia no sólo para los latinoamericanos sino para todos quienes, en el resto del mundo, pugnan por poner fin a la barbarie neoliberal. ¡Salud Ecuador!

miércoles, 5 de abril de 2017

El triunfo de Lenin Moreno (videos)

El sucesor de Rafael Correa, su biografía (veanlo, conozcanlo):


Rafael Correa y Lenis Moreno cantan Venceremos, luego del triunfo en las elecciones:


Garcia Linera celebra el triunfo de Lenin Moreno:

El fin de ciclo que no fue

De Página/12 -  4 de abril de 2017

Foto de Cubadebate
Aunque hubiera ganado Lasso, no habría nada que se pudiera denominar como “fin de ciclo”, porque se instauraría también en Ecuador el gobierno de los bancos, del capital financiero, de la especulación financiera, restaurando de nuevo el antineoliberalismo como oposición a la derecha. Se trataría de la restauración neoliberal, como ocurre hoy en Argentina y en Brasil. Lo que importa es que Ecuador seguirá el camino abierto por Rafael Correa cuando hace 10 años, anunció que se terminaba la larga noche del neoliberalismo y se pasaba de un tiempo de cambio a un cambio de tiempo.

¿Quedan atrás la derrota parlamentaria en Venezuela, la victoria electoral de la derecha en Argentina, el revés para Evo Morales en el referendo en Bolivia, el golpe contra Dilma en Brasil? No, no basta con la victoria de Lenín Moreno para dar vuelta a la contraofensiva de la derecha latinoamericana. Los factores que han llevado a reveses en otros países se hicieron presentes en Ecuador, pero no fueron suficientes -por un margen estrecho- para derrotar al gobierno progresista.

Hay que hacer el balance de las tendencias que han llevado a que las victorias espectaculares de Rafael Correa en primera vuelta se transformaran en una victoria por un margen estrecho. Los balances no son simples, se mezclan cambios en la coyuntura internacional, cambios en la estrategia de las derechas latinoamericanas, así como errores de los mismos gobiernos.

Hacer desde una victoria y desde el gobierno es una ventaja enorme, porque se está en condiciones de corregir los errores y hacer las adecuaciones, poniéndolas en la práctica.

El mentado fin de ciclo se choca con el empuje de los gobiernos de Macri y de Temer que se han agotado rápidamente, recolocando el enfrentamiento entre neoliberalismo y antineoliberalismo en nuevas condiciones. Ya no se tiene que comparar lo que han hecho los gobiernos progresistas con lo realizado por los gobiernos neoliberales en los años 1990, sino la comparación es con la misma realidad contemporánea, que permite a los que no se habían dado cuenta entender que las mejorías que han tenido los países fueron decisiones políticas de gobiernos progresistas que, una vez sustituidos, los hacen perder los derechos conquistados.

En Ecuador ha vuelto a quedar claro, en ese caso de forma todavía más cristalina, cómo la alternativa a los gobiernos posneoliberales está a la derecha y no a la izquierda. Más que eso, la ultraizquierda, frente a esa disyuntiva o desaparece simplemente o, peor, apoya a la derecha, aunque sea al banquero más rico del país. “Mejor un banquero que la continuidad de la ditadura” han proclamado sectores del movimiento indígena que habían quedado en el gobierno derechista de Lucio Gutiérrez, aun después de que éste hiciera su viraje pro-EEUU. Intelectuales que han firmado documentos de crítica al gobierno de Rafael Correa en plena campaña electoral, favoreciendo a la derecha, pretenden dar lecciones a la izquierda. El candidato de una izquierda supuestamente alternativa a Alianza País, se ha pronunciado, en la recta final, por Lasso.

Ecuador ha puesto un coto al viraje a la derecha en países con gobiernos antineoliberales. El agotamiento prematuro de los gobiernos de Macri y de Temer plantea la posibilidad real de que la izquierda vuelva a dirigir a Argentina y a Brasil -aquí con la perspectiva concreta del retorno de Lula-. Quienquiera que triunfe en las elecciones presidenciales de México, se verá obligado a volcarse hacia Latinoamérica, para resistir a la ofensiva proteccionista del gobierno de Trump, recomponiendo, de manera todavía más amplia, los procesos de integración latinoamericana.

El fin de ciclo no era fin de ciclo, era el fin de la primera ola del ciclo antineoliberal, que genera ahora las condiciones de un segundo y definitivo ciclo de superación del neoliberalismo en América latina.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Ecuador - Próximas elecciones presidenciales (2 artículos)

1.- Alerta Correa sobre campaña sucia de la oposición en elecciones ecuatorianas
Rafael Correa. Foto: EFE


El presidente de Ecuador, Rafael Correa, alertó este domingo que la oposición a su Gobierno y a los candidatos por el movimiento Alianza PAIS, emplean campaña sucia con el objetivo de conseguir un balotaje.
En entrevista con medios de comunicación desde la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas (centro norte), Correa llamó a la ciudadanía ecuatoriana a no hacerse eco de dichos falsos.
“Están desesperados, por favor pueblo ecuatoriano, si no se presentan pruebas, no crean absolutamente nada: es campaña sucia para tratar de impedir que se gane en una sola vuelta”, resaltó.
Correa indicó que todas las encuestas dan como favorito al binomio de Alianza PAIS, compuesto por Lenín Moreno y Jorge Glas.
“Esta gente está desesperada, todas las encuestas dicen que no habrá segunda vuelta, su objetivo es bajar a Lenín y a Jorge, armaron toda esta pantomima, toda una guerra sucia”, reiteró el jefe de Estado.

Igualmente, criticó la campaña electoral llevada a cabo por los candidatos opositores al proponer cosas que ya existen en el país meridional. “Es un festival de disparates”, dijo.
Desde el 3 de enero  y hasta el próximo 16 de febrero se desarrolla la campaña electoral con miras a las elecciones generales del 19 de febrero y para ello 70 organizaciones políticas están habilitadas en el país, con 3.691 candidaturas de las 24 provincias para las diferentes dignidades sujetas a elección.
Serán electos los cargos de presidente y vicepresidente, así como los 137 miembros de la Asamblea Nacional y los cinco representantes del Parlamento Andino.
Sumado a esto, se realizará una consulta sobre los paraísos fiscales. “El beneficio es claro”, subrayó Correa, quien propuso la dicha inclusión a las elecciones generales de Ecuador.
(Con información de Telesur)

2.- Ecuador ante el espejo argentino
Elecciones presidenciales en Ecuador.
Sería difícil exagerar la trascendencia nacional e internacional de las elecciones presidenciales que tendrán lugar en Ecuador el próximo domingo. En una nota anterior nos referimos a ellas hablando de una nueva “batalla de Stalingrado” en donde se juega el futuro de los tan hostigados procesos progresistas y de izquierda en América Latina y el Caribe.
Una derrota de la Alianza País significaría poco menos que la clausura del ciclo iniciado a fines del siglo pasado.Caída la fortaleza ecuatoriana el cerco se cerraría sobre Bolivia y Venezuela, acosadas  por el recrudecimiento de la virulencia de la oposición y, en el caso de la segunda, también por los tremendos efectos de la crisis económica desatada por una perversa combinación de factores locales e internacionales. Y Cuba perdería un gobierno amigo, cosa que no es una cuestión menor para la isla en un escenario internacional como el actual.
Por el contrario, una ratificación general del curso político seguido por Ecuador desde la elección del presidente Rafael Correa sería un valioso y oportuno reaseguro para esos países y un significativo aliento para los partidos y movimientos sociales que resisten a la restauración conservadora en Argentina y Brasil y para los pueblos que luchan en contra de gobiernos de inequívoco signo neoliberal desde México hasta Chile, pasando por Colombia, Perú y otros países de la región.
Sería una muy positiva señal de que el tan pregonado “fin de ciclo progresista” está lejos de haberse consumado y que es, antes que nada, un ardid de la derecha cuyo propósito es muy claro: convencer a los sujetos de la rebeldía ante el orden neoliberal que la batalla ya se ha perdido y que no tiene sentido seguir luchando. Es bien sabido que la victoria en el terreno de las ideas y las conciencias es prerrequisito de la victoria política. Así, la muletilla del “fin de ciclo” es una sibilina forma de promover una rendición incondicional de las fuerzas del campo popular.
Una eventual victoria de la derecha en Ecuador precipitaría un retroceso espectacular de los avances registrados en los últimos diez años, con independencia de su caracterización y valoración. Por eso el electorado ecuatoriano haría bien en mirarse en el espejo argentino.
En el país sureño la derecha llegó al gobierno en un ajustado ballotage prometiendo que los logros del período kirchnerista no sólo serían respetados sino también profundizados a partir de una supuesta mejor administración de la cosa pública. Mentiras todas que se transparentaron desde las primeras horas del gobierno de Mauricio Macri, cuando se puso en evidencia que la demagogia de la campaña nada tenía que ver con las políticas que efectivamente fueron llevadas a la práctica.
El espejo brasileño no es menos aleccionador que el argentino, y arroja las mismas o peores enseñanzas. Pensar que en Ecuador la derecha se comportará de otro modo, que será fiel a sus edulcoradas promesas de campaña y que, en caso de prevalecer, se abstendrá de descargar un furioso escarmiento sobre la masa plebeya que instaló a Rafael Correa en el Palacio de Carondelet es un acto de imperdonable ingenuidad e irresponsabilidad políticas, sobre todo cuando quienes albergan tan inocentes expectativas son fuerzas partidarias o corrientes de izquierda.
Si en el orden nacional la desciudadanización, la pérdida de derechos y la reconcentración de los ingresos y la riqueza serían el colofón inmediato de la victoria de la derecha, las consecuencias en el terreno internacional serían no menos nefastas. Aparte de lo que señaláramos al principio de esta nota habría que agregar el enorme impacto de la previsible cancelación del asilo diplomático concedido a Julian Assange, junto con Edward Snowden el “enemigo público número uno” de Estados Unidos y los principales gobiernos y megacorporaciones capitalistas de todo el mundo, cuyas siniestras maniobras, estafas y crímenes salieron a la luz pública gracias a Wikileaks, fundado precisamente por Assange.
Lo primero que haría un eventual gobierno de derecha en Ecuador sería ofrecer en bandeja de plata la cabeza del asilado en Londres, así como el gobierno de México hizo lo propio -infructuosamente, para su desgracia- al entregarle a Barack Obama la del “Chapo Guzmán” en vísperas de la elección presidencial norteamericana, con el objeto de robustecer las chances electorales de Hillary Clinton.
La entrega de Assange a las autoridades norteamericanas no sólo sería una velada sentencia de muerte para el australiano sino un mensaje tan funesto como aleccionador para quienes están empeñados en descorrer el velo que oculta los crímenes de los capitalistas. Pero esto no sería lo único que haría ese gobierno: seguramente renegociaría el retorno de las tropas estadounidenses a la base de Manta para que, de ese modo, Washington pudiera establecer un control absoluto del litoral pacífico nuestroamericano (al día de hoy Ecuador es una molesta excepción en esa materia).
No habría que descartar que en tal eventualidad se utilizara el pretexto de la “guerra contra el terrorismo” para, como lo hiciera Colombia hace pocos años, incorporar al país como aliado estratégico de la OTAN e involucrarlo en las guerras de pillaje que esa organización criminal libra en los más apartados rincones del planeta. Dejamos a los lectores imaginar que otras iniciativas podría tomar un gobierno de esa orientación en el terreno internacional. ¿Seguiría apoyando, como lo ha hecho el actual gobierno a la UNASUR, cuya sede está precisamente en este país o al proceso de paz en Colombia, facilitando las negociaciones entre el ELN y Bogotá?
Ante este razonamiento los infaltables “doctores de la revolución” no demorarán en señalar lo que según sus análisis serían los insanables vicios y limitaciones del actual gobierno ecuatoriano y sosteniendo al mismo tiempo que Alianza País no es diferente de las expresiones políticas de la derecha contra las cuales competirá en las elecciones.
Una vez más basta con observar lo ocurrido en la Argentina o Brasil, donde también allí sectores presuntamente radicalizados se golpeaban el pecho asegurando que Scioli o Macri eran lo mismo, o que Aecio Neves era igual que Dilma. Tarde comprobaron su gravísimo error y reparar el daño facilitado por su actitud insumirá años de luchas y sufrimientos, sobre todo para las grandes mayorías nacionales. En el caso del Ecuador este predicamento desconoce dos datos esenciales: la vulnerabilidad externa del país y sus limitados márgenes de maniobra ante el despotismo del capital internacional y sus aliados y el hecho de que en este mundo realmente existente -no en el que construyen las alucinaciones doctrinarias- no existen ni han jamás existido gobiernos que puedan presentar una hoja de balance a salvo de defectos, yerros y limitaciones, y el de Ecuador no es     –ni podría ser- la excepción. Para ello se requeriría, como bien lo observaba Jean-Jacques Rousseau, que los hombres fueran ángeles pero no lo son.
Tal como lo hemos dicho en numerosas oportunidades, a la hora de hacer las cuentas de los últimos diez años los aciertos del gobierno de Rafael Correa superan ampliamente los desaciertos, y esto es el dato a partir del cual posicionarse ante el desafío del próximo domingo.
La experiencia histórica enseña que hay sectores de la izquierda que  suelen ser víctimas de dos impulsos profundamente autodestructivos: la compulsión por la equivocación, misma que hace que cuando se enfrenta a una coyuntura política crítica su miopía la lleve a ver al árbol en todos sus detalles –y sobre todo sus defectos- pero a ignorar el bosque; y, por otro lado, una temeraria tendencia al suicidio mesiánico que termina por facilitar la victoria de sus enemigos.
La derecha no padece de ninguno de estos dos males, aunque tiene muchos otros; pero nunca se equivoca a la hora de identificar a su enemigo de clase. Por eso para la “comunidad de inteligencia” de Estados Unidos, con la CIA a la cabeza, el enemigo a derrotar es Lenin Moreno. Y no creo que ello se deba a la repulsa que les provoca su nombre de pila. Para muchos, con esto nos basta y nos sobra para hacer como hay que votar el próximo domingo.