domingo, 28 de mayo de 2017

El proceso de la Asamblea Constituyente en Venezuela


 Gilberto López y Rivas (*)
El pasado 12 de mayo, con la presencia del presidente Nicolás Maduro, y la participación de 74 invitados de 36 países, en su mayoría procedentes de América Latina, tuvo lugar en Caracas, República Bolivariana de Venezuela, un importante conversatorio en el que se informó sobre el proceso de la Asamblea Nacional Constituyente, en el contexto de la guerra de amplio espectro contra el gobierno y el pueblo de esa nación hermana.
La reunión fue coordinada por la cancillería y la Comisión Presidencial para la Convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, creada por el Decreto del presidente Maduro, el primero de mayo de este año, en uso de las facultades que le confiere la Constitución vigente, con el propósito de preservar la paz, la independencia, la integridad y la soberanía de la República, y para que sea el pueblo venezolano, con su poder originario, quien con su voz suprema dirima el destino que como Patria soberana e independiente marque la ruta de nuestra historia en el camino heredado por nuestros Libertadores y Libertadoras.
Las temáticas que se expusieron resultan cruciales para entender la compleja realidad venezolana, tan distorsionada por los grandes medios de comunicación mundial, y por articulistas que se basan en fuentes secundarias no corroboradas con el obligatorio trabajo de campo. Entre los problemas analizados, la doctora Pasqualina Curcio, profesora de la Universidad Simón Bolívar, describió la guerra económica contra Venezuela y puntualizó las cinco armas de la estrategia del imperialismo, las corporaciones capitalistas y los grupos oligárquicos locales: el desabastecimiento programado de mercancías y productos esenciales; la inflación inducida; el boicot en el suministro de bienes de primera necesidad; el embargo comercial encubierto, y el bloqueo financiero internacional. Pese a esta guerra económica, el producto interno bruto y la producción han crecido visiblemente en los recientes años de gobiernos chavistas, mientras en diciembre del año pasado, la tasa de desocupación fue de 6 por ciento, el consumo de alimento va al alza y las tasas de desnutrición y pobreza decrecen sostenidamente desde 1999. Considera que la manipulación real y mediática de la economía tiene el propósito de incidir en la desestabilización social y las preferencias políticas. Se reiteró que mientras la producción se ha mantenido, la distribución es alterada con fines políticos. Así, el problema más que económico es político. Son los grandes capitales que, al verse amenazados, emplean mecanismos para atacar el modelo socialista.
Samuel Moncada, viceministro de la cancillería para América, sostiene que el ataque del imperio contra Venezuela sigue los patrones puestos en práctica en otras regiones del mundo para producir golpes de Estado y cambios de régimen. En el caso de Venezuela, un grupo de países, entre ellos México y Canadá, se prestaron con obsecuencia a la conspiración en la OEA del 3 de abril para efectuar una sesión ilegal y una ruptura del orden normativo, al dar un golpe institucional para aplicar la carta democrática contra Venezuela. El plan del gobierno de Estados Unidos contra Venezuela ha consistido en usar a la OEA como arma de agresión, transformándola de facto en el comando que da las órdenes a los terroristas venezolanos, a los opositores apátridas que van a pedir la intervención de Estados Unidos contra su propio país. El gobierno estadunidense está coordinando todas las acciones y quiere incrementar aún más la violencia, la estrategia golpista en la que el pueblo venezolano pone las víctimas. Por ello, es del interés nacional hacer fracasar esta estrategia fascista, y de ahí la iniciativa política de la Asamblea Nacional Constituyente.
La participación del presidente Nicolás Maduro, en la clausura del encuentro, se centra en las razones de la Asamblea Nacional Constituyente. El proceso de su conformación en este 2017 tendrá un peso histórico, será la consolidación de una revolución asediada, agredida. Es el camino, la opción para recomponer la situación del país y revertir el golpe de Estado. Esta Constituyente se elegirá por el voto universal, directo y secreto, y será una Constituyente ciudadana, popular, cultural, económica, sectorial y territorial. Además de los elegidos por la adscripción territorial, se convocará a ocho sectores: clase obrera, campesinos, comuneros, estudiantes, pensionados, empresarios patriotas, pueblos indígenas y personas con discapacidad. La Constituyente es el camino a la paz, en la que el soberano es el pueblo de Venezuela. La iniciativa fortalecerá la Constitución de Hugo Chávez. Es la gran convocatoria para un diálogo nacional con el objetivo de contener la escalada de violencia política. Se busca la constitucionalización de las nuevas formas de la democracia participativa y protagónica, a partir de los nuevos sujetos del Poder Popular, tales como las comunas y los consejos comunales, consejos de trabajadores y trabajadoras, entre otras formas de organización de base territorial y social de la población. Procura la defensa de la soberanía e integridad de la nación contra el intervencionismo extranjero, la reivindicación del carácter pluricultural de la Patria, la consagración de los derechos de la juventud y la protección de la biodiversidad. Será una revolución dentro de la revolución.

(*)  De igual nombre que su padre Gilberto López es un político y antropólogo mexicano, miembro del Partido de la Revolución Democrática hasta el año 2003, cuando renunció en protesta por la falta de ética y pragmatismo ante el poder.

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